FERTILIZACION FOLIAR COMPLEMENTARIA EN SOJA.
UN ANALISIS DE DOS AÑOS DE EXPERIENCIAS
Campañas 2005/06 y 2006/07

Proyecto Regional Agrícola, CERBAN.
Area de Desarrollo Rural INTA EEA Pergamino.
Ings. Agrs. Gustavo N. Ferraris (1) (MSc), Lucrecia A. Couretot(1) y Juan Carlos Ponsa(2) 1. Desarrollo Rural INTA Pergamino
2. Protección Vegetal INTA EEA Pergamino
En los últimos años, el cultivo de soja ha provocado un marcado cambio en el uso de nutrientes. Una década atrás la superficie fertilizada era mínima, con fuentes fosforadas clásicas introducidas en el mercado para su uso en cereales. En la actualidad, no sólo la mayor parte del área es fertilizada, sino que además, se han difundido en el mercado nacional fuentes adaptadas a este cultivo i.e. superfosfato simple de calcio (0-9-0-12S), hasta entonces de poca difusión en la región pampeana argentina.
Los planteos tecnológicos de alta producción incluyen hoy el uso de fertilizantes fósforo-azufrados y también la inoculación como modo de proveer nitrógeno (N) al cultivo. En este tipo de planteos, con las necesidades de nutrientes principales ya cubiertas, es viable explorar si otros elementos limitan la productividad, o si el crecimiento del cultivo puede ser favorecido por el uso de moléculas antiestresantes o activadoras de su metabolismo. En general, este tipo de fertilizantes, de origen biológico o mineral, son recomendados para su aplicación por vía foliar, en una etapa en que el cultivo que reúna características tales como 1. Buena expansión foliar para su absorción 2. Esté en un momento del desarrollo de elevada demanda de nutrientes y 3. Que coincida con la aplicación de otros agroquímicos destinados a la protección del cultivo.
El objetivo de este trabajo fue analizar los resultados de dos campañas de ensayos, contrastantes en cuanto a su régimen hídrico, en el que se evaluaron algunos de los fertilizantes foliares difundidos en el mercado. Hipotetizamos que estos mejoran el rendimiento, vía la supresión de deficiencias de nutrientes específicos, un aumento en la tasa del crecimiento del cultivo, o mejor tolerancia ante situaciones de estrés moderado.
Se realizaron dieciséis experimentos de campo en dos campañas agrícolas, ocho en 2005/06 y otros tantos en 2006/07, en las localidades de La Trinidad (General Arenales), Pergamino (Pergamino) y Rancagua (Pergamino). Los suelos correspondieron a las Series Rojas (La Trinidad), Pergamino (Pergamino) y Arroyo Dulce (Rancagua), en todos los casos Argiudoles típicos. Fueron realizados en lotes de producción, implantados en siembra directa. La variedad y el manejo de la fertilización de base a la siembra fueron los realizados por los productores como practica corriente del lote. La semilla fue inoculada en todos los casos, y los ensayos fueron mantenidos libres de malezas y plagas durante todo el ciclo. Los experimentos consistieron en la aplicación de fertilizantes foliares comerciales, compuestos por diferentes nutrientes y, en algunos casos, compuestos orgánicos. En seis experimentos se evaluó además, la aplicación de fungicida como complemento de los fertilizantes, en el estadío R3.
En 2005/06, se determinó efecto de tratamiento en cuatro de ocho experimentos. El rango de respuestas observadas fue de 0 a 33%. Los incrementos observados fueron importantes, pero variables aún dentro de un mismo ensayo, y en general no estuvieron asociados a condiciones de suelo o cultivo que permita discriminar sitios con mayor potencialidad de respuesta. La diferencia media para las aplicaciones en el estado vegetativo alcanzó al 12%, y 11% para las realizadas en el periodo reproductivo, promedio de 22 y 10 tratamientos en el total de los ocho ensayos, respectivamente (Fig. 1). La similitud en las respuestas obtenidas en ambos estados fenológicos es un resultado favorable, ya que permitiría una amplia ventana de aplicación de los fertilizantes foliares, pudiendo programarse inclusive en función del momento ideal de uso de agroquímicos destinados a la protección del cultivo, como herbicidas o fungicidas. La conveniencia de uno u otro momento podría explicarse por la relevancia para la definición del rendimiento del período en que se realiza la aplicación, y también por la condición hídrica del cultivo. Si bien el período reproductivo i.e. R3 es de mayor demanda de nutrientes a la vez que clave para la definición de los rendimientos, la condición hídrica del cultivo, un aspecto de gran importancia para una adecuada absorción de los fertilizantes foliares, era más favorable en el estado vegetativo. Por otra parte, en dos ensayos se probó la aplicación de fungicidas utilizando como vehículo la solución fertilizante, sin respuestas significativas en ninguno de los casos, situación que podría estar asociada a la ajustada condición hídrica que se registrara durante la estación estival.
Figura 1: Rendimiento relativo al Testigo (Testigo=100 ) como resultado de la aplicación de fertilizantes foliares en soja durante la campaña 2005/06. (n) representa el número de casos promediado para cada estadío.
En la campaña 2006/07, los resultados fueron un tanto diferentes de los de la campaña anterior. Las situaciones de respuesta positiva fueron menos frecuentes, y de menor magnitud. Solo en uno de los ensayos se determinó efecto significativo de tratamiento (P< 0,10). El rango de respuesta osciló entre 0 y 12 %, siendo las diferencias medias de 4 y 3%, para aplicaciones en el período vegetativo y reproductivo, respectivamente (Fig. 2). Estos resultados son promedio de 17 tratamientos en el estado vegetativo y 28 en el reproductivo. De los cuatro experimentos en que se evaluaron fungicidas, se determinaron incrementos significativos en los rendimientos en dos de ellos. La respuesta media, de 9%, superó a la observada para los fertilizantes foliares, y fue mayor a la de la campaña precedente. Es evidente que existe una fuerte interacción entre la condición climática y la respuesta a fertilizantes foliares y fungicidas. En un ciclo con precipitaciones frecuentes y abundantes, y ausencia de estrés para la adquisición de nutrientes por las plantas, la respuesta al fungicida fue importante. No sucedió lo mismo con los fertilizantes de aplicación foliar. Lo contrario, alta respuesta a los fertilizantes y baja al fungicida, aconteció bajo una condición de menor abundancia de precipitaciones y estrés hídrico, como la campaña 2005/06.

Figura 2: Rendimiento relativo al Testigo (Testigo=100 ) como resultado de la aplicación de fertilizantes foliares y fungicidas en soja durante la campaña 2006/07. (n) representa el número de casos promediado para cada estadío.
El análisis conjunto de dos campañas permitió concluir que existe la posibilidad de mejorar los rendimientos utilizando fertilizantes foliares, pero las respuestas son variables en cuanto a magnitud y frecuencia. Hasta el momento no se han observado variables de suelo o de cultivo que estén fuertemente asociadas a la aparición de respuestas positivas, aunque condiciones de ajustada disponibilidad hídrica y altos rendimientos parecieran incrementar la frecuencia y magnitud de resultados positivos. Es compatible la aplicación de fungicidas utilizando como vehículo la solución fertilizante, siendo la respuesta de mayor importancia cuando la oferta de humedad del ambiente es elevada.
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